Pero un día cojí la cámara y me puse a grabar en casa de mis abuelos, a los que al final del corto les doy mis agradecimientos.
No era una idea específica, todo salía poco a poco de mi mente y yo iba plasmando las escenas en la cámara. No había story-board, no había guión, solo ideas que yo las transformaba en realidad y ahí está, un proyecto uniforme del que yo no esperaba tantos aplausos como los que hicieron los alumnos del "IES, Dionisio Alcalá Galiano" de Cabra (Córdoba) en el que yo siempre me he sentido como en casa y en el que siempre que pueda proyectaré mis cortos para que todos los alumnos sepan que si tienen un sueño lo sigan hasta conseguirlo.
Muchas gracias a todas las personas que me siguen por la web y las que a través de comentarios me han dicho que les gusta el corto.
Me siento muy bien cada vez que alguien me dice que le gusta lo que hago y por eso lo hago y sin vosotros... ¿Qué quedaría de mí y que conseguiría yo?
Un abrazo Miguel Baró.







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